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miércoles, septiembre 22, 2021
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Los Niños Primero…

«Cuando un niño está triste, el mundo está triste, no tiene razón de ser, ni motivos para estar feliz o alegre».
Esta es una frase expresada en una novela, en una simple novela y me paralizó.
Me dejó pensativo y tratando de buscar razones o excusas para que no me afectara, para que fuera sólo eso…una frase de una novela, pero no lo conseguí.
Porque una sociedad que no prioriza a sus niños y a sus ancianos, tarde o temprano estará destinada a repetir sus errores y a no encontrar nunca soluciones creativas que la ayuden a crecer o progresar.
Dejemos para una próxima oportunidad, la ancianidad, y nos dediquemos de lleno a los niños, eje de este artículo.
La infancia no debería ser una etapa o fase más del desarrollo humano, sino LA ETAPA. Porque sin dudas, de ella van a depender el resto de las etapas, su desarrollo y el acercamiento al objetivo del ser humano: la felicidad.
Y en esto, supongo que todos estamos de acuerdo: la gran meta de toda persona es tratar de alcanzar la felicidad en su vida.
Para ello, deberá intentarlo cotidianamente y esto lo llevará paradójicamente al alejamiento de la felicidad desde la mirada de un niño porque pierde la creatividad y la espontaneidad.
Y mirado desde abajo, desde la estatura infantil, una serie de acartonados adultos corren y se hablan mal entre ellos, en una suerte de afán por desaprobar a los demás como si de ello dependiera su propio éxito. Pero además, siempre están apurados y cansados, para entender las verdaderas razones para ser feliz.
Y esa razón es simplemente la sinrazón…ser feliz, sólo porque se toma la decisión de ser feliz, sin razonamientos. Esto es lo natural en el niño…el ser feliz, porque sí, porque la luna es grande y redonda, porque el caballo de madera me adormece, porque mamá y papá me aman y soy importante para ellos…
Y entonces…«cuando un niño está triste» no es natural porque eso está en contra de su propia naturaleza, ni normal porque no sigue la norma…
Esto es exactamente lo preocupante; cada vez son menos los infantes que siguen lo natural, lo normal. Cada vez son más las declaraciones a favor de la infancia sin entender muy bien porque es necesario plasmar una serie de obviedades en un papel, a los que pocos gobernantes les prestan atención.
«Cuando un niño está triste» la sociedad entera tiene la obligación moral de estar Triste y no descansar nunca más hasta lograr la esencia infantil, su alegría y felicidad.
Estoy seguro que si algún gobernante realmente entendiera eso, la sociedad volvería a priorizar la niñez por sobre cualquier urgencia o necesidad y esto implicaría una inversión ( obviamente no es económica o financiera , o sí, es lo de menos) para lograr una aproximación a una equidad y justicia social tan esperada por todos.
Y ese debe ser el desafío de todo ser humano adulto y de bien, ayudar en la medida de lo posible a que la infancia sea la fase de la pureza, de la inocencia y de la alegría que debe ser y exigir a nuestros gobiernos la prioridad de la niñez en toda acción gubernamental.

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Dr. Luis Sanchez Nacusi, Director y Profesor de Instituto Aconcagua.

 

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«Cuando un niño está triste, el mundo está triste, no tiene razón de ser, ni motivos para estar feliz o alegre».
Esta es una frase expresada en una novela, en una simple novela y me paralizó.
Me dejó pensativo y tratando de buscar razones o excusas para que no me afectara, para que fuera sólo eso…una frase de una novela, pero no lo conseguí.
Porque una sociedad que no prioriza a sus niños y a sus ancianos, tarde o temprano estará destinada a repetir sus errores y a no encontrar nunca soluciones creativas que la ayuden a crecer o progresar.
Dejemos para una próxima oportunidad, la ancianidad, y nos dediquemos de lleno a los niños, eje de este artículo.
La infancia no debería ser una etapa o fase más del desarrollo humano, sino LA ETAPA. Porque sin dudas, de ella van a depender el resto de las etapas, su desarrollo y el acercamiento al objetivo del ser humano: la felicidad.
Y en esto, supongo que todos estamos de acuerdo: la gran meta de toda persona es tratar de alcanzar la felicidad en su vida.
Para ello, deberá intentarlo cotidianamente y esto lo llevará paradójicamente al alejamiento de la felicidad desde la mirada de un niño porque pierde la creatividad y la espontaneidad.
Y mirado desde abajo, desde la estatura infantil, una serie de acartonados adultos corren y se hablan mal entre ellos, en una suerte de afán por desaprobar a los demás como si de ello dependiera su propio éxito. Pero además, siempre están apurados y cansados, para entender las verdaderas razones para ser feliz.
Y esa razón es simplemente la sinrazón…ser feliz, sólo porque se toma la decisión de ser feliz, sin razonamientos. Esto es lo natural en el niño…el ser feliz, porque sí, porque la luna es grande y redonda, porque el caballo de madera me adormece, porque mamá y papá me aman y soy importante para ellos…
Y entonces…«cuando un niño está triste» no es natural porque eso está en contra de su propia naturaleza, ni normal porque no sigue la norma…
Esto es exactamente lo preocupante; cada vez son menos los infantes que siguen lo natural, lo normal. Cada vez son más las declaraciones a favor de la infancia sin entender muy bien porque es necesario plasmar una serie de obviedades en un papel, a los que pocos gobernantes les prestan atención.
«Cuando un niño está triste» la sociedad entera tiene la obligación moral de estar Triste y no descansar nunca más hasta lograr la esencia infantil, su alegría y felicidad.
Estoy seguro que si algún gobernante realmente entendiera eso, la sociedad volvería a priorizar la niñez por sobre cualquier urgencia o necesidad y esto implicaría una inversión ( obviamente no es económica o financiera , o sí, es lo de menos) para lograr una aproximación a una equidad y justicia social tan esperada por todos.
Y ese debe ser el desafío de todo ser humano adulto y de bien, ayudar en la medida de lo posible a que la infancia sea la fase de la pureza, de la inocencia y de la alegría que debe ser y exigir a nuestros gobiernos la prioridad de la niñez en toda acción gubernamental.

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Dr. Luis Sanchez Nacusi, Director y Profesor de Instituto Aconcagua.

 

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